Del primer concierto de Tan mayor y tan niño a la despedida de Zaragoza: así cambió el setlist de la primera gira de Juanjo Bona y la forma de contar una misma historia.
Foto Portada Rth pixel’s version
Hay canciones que permanecen y, sin embargo, dejan de decir exactamente lo mismo cuando las colocas en otro lugar.
Tan mayor y tan niño comenzó siendo el primer encuentro en directo de Juanjo Bona con Recardelino. Un disco que salía de Magallón para recorrer escenarios, llevando consigo canciones propias, jotas, versiones y un pedazo de tierra que se adaptaba a cada ciudad. El público de Bona reconoce que ha aprendido a abrazar sus raíces sin prejuicios.

Meses después llegó una segunda parte: Hay cosas que para cambiar no necesitan desaparecer.
Las canciones seguían siendo reconocibles. Las raíces seguían agarradas con fuerza. Pero el camino entre ellas había cambiado.
El cantante repite a menudo qué todo se está dando “como tiene que ser”, otorgando algo mágico a la sucesión de los hechos que afecta a su vida y a su carrera. Su gira también estuvo impregnada de esa magia: todo se da solo, como tiene que ser.
Foto Diana Cretu
Y quizá ahí esté una de las cosas más bonitas de este tour: comprobar que crecer no siempre significa desprenderse de lo anterior, sino apropiarse de lo vivido y reformularlo para seguir adelante.
A veces consiste sencillamente en volver a ordenar lo que somos porque nosotros tampoco estamos ya en el mismo sitio. Hemos crecido.
Las canciones permanecieron, los tres interludios siguieron sosteniendo el relato. No eran únicamente pausas entre canciones: daban aire al relato y ayudaban a unir infancia, raíces, salida, regreso y crecimiento.
El setlist general de aquella primera parte fue:
Primer acto
- Interludio 1 / Intro
- Moncayo
- Virgen de Magallón
- Villano
- Golondrinas
- La plaza y el río
Segundo acto
- Interludio 2
- Que se divierta y no llore
- La nave del olvido
- Rondadera dedicada a la ciudad
- Me sabe mal
Tercer acto
- Interludio 3
- Nuestra forma de hablar
- Toda la noche en la calle
- El destello
- Lo que no ves de mí
- Últimamente
Cierre
- La Magallonera
- Mis tías
Pero había algo que hacía que el concierto no fuese exactamente idéntico cada noche.
Juanjo llevaba Magallón a todas partes.
Durante la primera parte de Tan mayor y tan niño hizo algo que dice mucho de su manera de entender sus propias raíces: no utilizó las suyas para tapar las de nadie.
En cada ciudad aparecía una rondadera dedicada al lugar en el que estaba actuando. No, a un lugar no. A sus gentes, porque Bona es un ser social y de gentes.

Foto Diana Cretu
Juanjo sabía escuchar la tierra que lo acogía.
Y quizá esa sea una de las maneras más bonitas de defender lo propio.
Sin imponer. Sin convertirlo en frontera. Trazando puentes. No solo entre pasado y futuro, como hizo recientemente en su pregón, también entre este territorio lleno de colores y lenguas distintas.
Sabiendo quién eres para poder acercarte a lo que son los demás.
Vigo y Traspés: cuando una tradición conversa con otra
En Vigo, el 2 de mayo de 2025, ocurrió además uno de esos encuentros que merece quedar guardado dentro de la gira.
Juanjo compartió escenario con Traspés, grupo de pandereteiros, durante su concierto en el Auditorio Palacio de Congresos Mar de Vigo.
Cada tierra tiene sus sonidos, sus formas de bailar, de cantar y de conservar lo que recibió de quienes estuvieron antes.
Y cuando una raíz está bien agarrada no necesita competir.
Puede acercarse y compartir escenario.
El primer viaje empezaba mirando al Moncayo
En aquella primera versión, después de la introducción aparecía Moncayo.
Antes de avanzar había que mirar el paisaje, ese que a veces tapa la niebla. Al suelo, al lugar al que le daba paz y le ayudaba a mantener los pies en la tierra.
No era un comienzo construido para desprenderse rápidamente del origen. Era justamente lo contrario.
Para salir había que saber primero desde dónde se estaba saliendo. Porque para Juanjo es importante no perderse en el camino.
Y al final, otra vez la casa
Foto Diana Cretu

La Magallonera y Mis tías.
Después de todo el viaje, se volvía allí.
Al pueblo.
A su gente, a esas figuras femeninas que lo han sostenido y de las que no reniega.
A lo que hubo antes de focos y escenarios.
Había que recorrer prácticamente el concierto entero para llegar de nuevo a La Magallonera. La melodía sobre la que reposa todo el proyecto de Recardelino, su jota por excelencia.
Salir para poder regresar en paz.
Segunda parte: las mismas raíces ya no ocupaban el mismo sitio
Unos meses más tarde Juanjo decidió cambiar el recorrido. La gira de su vida le hizo crecer a pasos agigantados y ahondar en lo que estaba por venir. Que va a ser mucho.
El 19 de septiembre de 2025, Murcia abrió la segunda parte de Tan mayor y tan niño.
Seguían estando los tres actos.
Seguían estando los interludios.
Seguía estando Recardelino en estado puro.
Pero había un orden nuevo e incorporaba nuevas piezas. Aquella noche Juanjo presentó además en directo Así soy ahora, todavía inédita en ese momento. Un tema que tras ese pop dosmilero dejaba una clara declaración de intenciones de lo que estaba por venir.
El setlist general de la segunda parte quedó así:
Primer acto
- Interludio 1 / Intro
- La Magallonera
- Villano
- Virgen de Magallón
- La plaza y el río
- Nuestra forma de hablar
Segundo acto
- Interludio 2
- He de subir al Moncayo
- Moncayo
- Golondrinas
- Que se divierta y no llore
- La nave del olvido
- Despierta Aragón
Tercer acto
- Interludio 3
- Me sabe mal
- Amante bandido
- Así soy ahora
- El destello
- Toda la noche en la calle
- Lo que no ves de mí
Cierre
- Últimamente
- Mis tías.
La Magallonera dejó de ser el regreso para convertirse en el comienzo. Por fin estaba preparado para volar.
Este es uno de los cambios que mejor explica la diferencia entre las dos partes.
La Magallonera estaba casi al final del primer repertorio.
En el segundo aparece prácticamente nada más comenzar.
La canción es la misma.
El lugar desde el que se escucha ya no lo es.
En la primera parte había que recorrer el concierto para regresar a ella. En la segunda, Juanjo sale desde allí.
Como si después de tantos conciertos ya no hiciera falta buscar el camino de vuelta. Ya no se pierde. Encontró su brújula.
Y eso cambia todo lo que viene después.
No porque Juanjo deje atrás aquello que fue.
Precisamente porque puede avanzar llevándolo bien arraigado.
Moncayo sigue ahí, pero aprende a esperar.
Ya no aparece inmediatamente después de la introducción.
En la segunda parte hay que esperar hasta el segundo acto y, antes de llegar a la canción, aparece He de subir al Moncayo.
Una jota precediendo a una canción contemporánea que habla del mismo paisaje. Sentado mira con calma al lugar al que se desplaza después a cantar su propia canción a su montaña.
Después, al final de ese bloque, llega Despierta Aragón.
Su forma de clamar por su tierra, de gritar contra la despoblación.
Salta al público y se la canta cara a cara y se hace el mismo silencio que impera con su Magallonera. Porque las raíces merecen un respeto y Juanjo lo ha hecho ver.
Eso es quizá una de las cosas que Juanjo ha hecho con mayor naturalidad desde que comenzó su carrera: no tratar el folclore como algo que debe quedarse quieto para ser respetado.
Lo respeta precisamente porque lo usa, lo canta y deja que siga viviendo, que vuele también.
Se fueron las rondaderas, pero no se fue la raíz. Llega su jota, la más auténtica y ya el público ha aprendido a quererla como a las propias rondaderas que dedicó meses atrás a cada ciudad.
Lo hace a su manera. Elegante, potente y cambiante. Y ni los más puristas podrían chistarle porque ha logrado en tiempo récord extender el amor a la jota a gracias a su forma de agitarla siempre desde el respeto.
Lo vivo evoluciona. Y ya no hay vuelta atrás.
Los interludios, sin embargo, siguieron siendo el hilo que cosía Tan mayor y tan niño.
Desde el comienzo de la gira el concierto estuvo dividido en tres partes unidas por esas piezas narradas.
En Bitácora ya hemos hablado de ellos en profundidad en Los interludios de Tan mayor y tan niño: el hilo que une el concierto.
Son palabras sobre los sonidos que permanecen, el paisaje, la memoria, la libertad, la infancia y todo aquello que continúa viviendo dentro de nosotros mientras avanzamos. (Bitácora Juanjo Bona)
El hilo era el mismo. Lo que cambió fueron algunas de las piezas que tenía que unir.
Una misma palabra puede caer de otra manera cuando la canción que encuentra después ya no es la misma.
Amante bandido: abrir otra puerta
En el tercer acto de la segunda parte apareció también Amante bandido, de Miguel Bosé.
Era una nueva versión dentro de una gira que desde el principio había sabido utilizar canciones ajenas sin convertirlas en un elemento extraño. ¿Quién puede crear un repertorio tan dispar y salir airoso? Pocos, entre ellos, Juanjo Bona
José José ya estaba allí.
Amaral también.
En la segunda parte se sumó Miguel Bosé que facilitó a Juanjo relacionarse de otra forma con su corporalidad.
Canciones de épocas y lenguajes diferentes entrando en el mundo de Recardelino sin pedirle que dejase de ser lo que era.
Bona cuenta con una identidad tan fuerte en escena que es capaz de hacer que todo encaje sin perder su esencia.
Y apareció Así soy ahora
Hay títulos que llegan sin necesidad de explicación.
Así soy ahora.
No hace falta decidir por él qué quiso decir colocándola allí.
Ni convertir el orden de un repertorio en una intención que solo su autor podría confirmar.
Pero sí podemos observar lo que ocurre.
Primero están el pueblo y las raíces.
Después el Moncayo.
Las jotas.
Las canciones que ya habían recorrido meses de escenarios.
Y en el último acto aparece algo nuevo que dice simplemente:
Así soy ahora. Un mensaje claro.
El muchacho que empezó la gira en marzo había vivido ya una gira (una vida) cuando llegó septiembre.
Había cantado aquellas canciones muchas veces.
Había pasado por ciudades distintas, escenarios distintos y experiencias que en marzo todavía no habían sucedido.
La canción podía ser nueva.
Quien la cantaba también había seguido viviendo.
Dos setlists, una misma historia en movimiento
No hay una primera gira y después otra distinta.
Hay una misma obra que se permite cambiar mientras está siendo vivida.
Y eso también tiene algo de crecer. De pasar de ser Tan Mayor y Tan niño.
Zaragoza: para terminar con su gente.
El 31 de enero de 2026 llegó el último concierto de Tan mayor y tan niño.
Después de meses viajando, el final volvía a casa. El Auditorio de Zaragoza había anunciado aquella fecha en la Sala Multiusos como cierre de la gira. Más de 4000 personas.
Pero aquella noche el repertorio se abrió especialmente para dejar entrar a otras personas.
Y tal vez no hubiese una manera más coherente de terminar.
Porque si la gira había hablado tantas veces de quiénes somos gracias a los lugares y las personas que nos han acompañado, la última noche no podía estar habitada únicamente por una voz.
Chiara Oliver: Golondrinas

Chiara Oliver subió al escenario para cantar Golondrinas junto a Juanjo.
Una canción que había formado parte del repertorio desde el principio encontró otra voz en la última noche.
Hay personas que forman parte de un camino, aunque no estén presentes en todos sus pasos.
Y cuando aparecen en el momento adecuado no parecen invitadas. Son parte de la historia
Foto Rth pixel’s version
Fresquito y Mango: Mándame un audio

Con Fresquito y Mango sucedió algo diferente.
Juanjo entró en una de las suyas: Mándame un audio.
Esta vez no fueron ellos quienes entraron en una canción de Juanjo.
Y Zaragoza volvió a colarse dentro del espectáculo desde otro lugar.
Podían haber cantado Lo que no ves de mí, el primer single de Juanjo que compuso con ellos. Pero otro día hablaremos de la generosidad del Villano Bona.
Foto Rth pixel’s version
Amaral: Toda la noche en la calle
Y entonces ocurrió uno de esos momentos que la propia gira llevaba meses preparando sin saberlo.
Toda la noche en la calle había estado en el repertorio desde la primera parte.
Juanjo la había cantado una ciudad detrás de otra.
Y en el final de gira Amaral subió a cantarla con él.
Durante meses Juanjo había llevado aquella canción consigo. Había tenido la oportunidad de cantarla en un concierto de ellos, pero esta vez era él el anfitrión.
Hay cosas que llegan a su sitio porque se les ha dado tiempo.
Martin Urrutia: El destello
Martin Urrutia apareció para compartir El destello.
Otra canción que había acompañado a Juanjo desde la primera parte encontraba una nueva forma de sonar en la despedida.
No hacía falta explicar demasiado. Martin no solo ocupa esta parte del concierto, es el protagonista de mucho más espacio.
Algunas relaciones forman parte de una trayectoria de una manera que ningún texto necesita adornar.
Estar allí era suficiente. Lo decía todo.

Foto Rth pixel’s version
Últimamente: cuando los suyos también cantaron
Y en Últimamente subió su gente, su coro.
Personas de las que forman parte de su vida y de su tierra acompañándolo cuando la gira estaba llegando a su final.
Quizá esa imagen pueda resumir mucho de lo que fue Tan mayor y tan niño.
Salir de un lugar no para olvidarlo.
Salir para vivir.
Para conocer.
Para crecer.
Y volver sin necesitar ser exactamente la misma persona que se marchó.
Crecer sin arrancarse. Enraizarse aún más.
