Si me preguntan cómo es un concierto de Juanjo Bona diré que, paradójicamente, es un lienzo en blanco. Da igual al que hayas ido, si has ido a uno o varios, cada uno de ellos es especial y se «pinta» de colores diferentes.
Juanjo hace que cada concierto sea único, por su carisma, por sus ganas, por la emoción que le pone a cada palabra y a cada nota…conecta con cada publico, con cada ciudad, haciendo que te sientas especial, protagonista como él de ese concierto y, por si fuera poco, con rondadera dedicada.
Asistir a la primera gira de Juanjo Bona ha sido un sueño de esos que ni se te ocurre soñar, por lo imposible. Ni siquiera en nuestro subconsciente, libre y arbitrario, existía la posibilidad de formar parte de ese lienzo.

Juanjo se encarga de hacer el esbozo, de indicarnos los colores, pero somos nosotr@s, su público, las que le daremos la forma final y esta es diferente en cada concierto…por eso no soy capaz de hablar de uno sólo, la gira Tan Mayor y Tan Niño es un todo indivisible, y cada concierto es y ha sido único.
Con las primeras notas de Intro nos adentramos en su universo más personal, en esas primeras historias (al menos las que él nos ha querido contar en primer lugar) que forman Recardelino. Él pensó que eso no era suficiente (nunca lo sabremos) y añadió algunas de las jotas que nos han robado el corazón como Que se divierta y no llore, Despierta Aragón o Para subir al Moncayo. Si hay alguien que no ha escuchado a Juanjo Bona cantar una de estas joyas, diría que aún no ha tocado el cielo. Nosotr@s sí.
Siento cierta envidia, ya que algún día van a sentir por primera vez cómo la voz de Juanjo les acaricia el alma y esa sensación es de lo más extraordinario que van a vivir en sus vidas.
Si me preguntan cómo es un concierto de Juanjo Bona, diré que es una experiencia que no se puede explicar, hay que vivirlo, hay que dejarse llevar, hay que cantar y bailar, hay que darse las manos…y hay que llorar.
La voz de Juanjo Bona es de otro planeta…y sus conciertos, la mejor expresión de su arte.
Bronte
