Las jotas que Juanjo Bona lleva consigo: cuatro canciones y más de un siglo de memoria aragonesa
La Magallonera, He de subir al Moncayo, Que se divierta y no llore y Despierta Aragón, despierta forman parte del repertorio que Juanjo Bona ha llevado a sus conciertos. Cuatro canciones con orígenes muy distintos que explican mejor que cualquier discurso por qué una tradición sigue viva cuando alguien decide hacerla suya.
Cuando empecé a buscar de dónde venían realmente las jotas que Juanjo Bona canta en directo no sabía que encontraría. Es un trabajo que he hecho mucho tiempo después de haberlas descubierto en vivo.
La Magallonera nació acompañando la recogida de la oliva. He de subir al Moncayo tiene autor, se escribió para un tenor y terminó dentro de una canción de Manolo Escobar. Que se divierta y no llore lleva décadas diciendo algo que hoy vestiríamos con palabras como autocuidado o dignidad emocional. Y de Despierta Aragón, despierta conocemos versiones y tradición, pero no una autoría que podamos cerrar.
Seguramente Juanjo Bona sí supo incorporarlas en su repertorio con un sentido histórico y no solo musical, porque toda una vida cantando y aprendiendo lo hacen ya un experto a pesar de su juventud.
Las jotas no dejan de ser lo que son: canciones tradicionales, pero con las que reivindica sus raíces pero conviven sin estovarse con el pop y la fusión. Y todo encaja.
Cómo llegaron a Juanjo, solo él lo sabe, qué significa en el concierto, seguro que tiene un porqué, pero lo que sí tenemos claro es que tan presentes y sin pedir permiso.
La Magallonera empezó trabajando en un olivar
Siempre había pensado en La Magallonera como una jota ligada a Magallón y a Juanjo, pero su origen es bastante más bonito que esa definición.
La Magallonera nació en un olivar y ese fue su primer escenario.
El Fondo de Música Tradicional del CSIC conserva la pieza como La olivera, con el comienzo Pulida magallonera, y la sitúa en Magallón como un canto de trabajo relacionado con la recogida de aceitunas. La tradición recogida explica que uno de los hombres cantaba desde el árbol mientras el resto de trabajadores respondía desde abajo. Ramón Salvador Morales recogió la melodía y su hijo Ramón Salvador Castro la transcribió y realizó arreglos posteriores.
La Magallonera se escucha en silencio, conteniendo la respiración y la solemnidad no se le otorga ese pasado que pensábamos tenía, sino la fortaleza del pueblo aragonés trabajando su campo.
Manos agrietadas, árboles centenarios, frío y mantos, una voz que se eleva sobre las otras que solo contestan. Jornadas duras de trabajo que crean comunidad, manos firmes vareando y rodillas clavadas en el suelo aprovechando la última oliva.
Después salió de allí.
En 1952, Alan Lomax grabó en Zaragoza a María Pilar de las Heras interpretando una Jota Magallonera. El archivo del CSIC conserva aquella grabación y recuerda que la pieza había sido originalmente cantada durante la cosecha de la aceituna en Magallón.
Y Juanjo la recibió muchísimo después.
Él mismo ha contado que fue una de las primeras jotas que aprendió, la primera que cantó ante público en su pueblo y que para él “es mi religión”. También ha explicado que la ha ido modificando según evolucionaba musicalmente: la llevó a Jotalent con guitarra eléctrica y en Recardelino volvió a transformarla.
En otra entrevista la llamó directamente “la jota más importante del disco y de mi vida”. (Entrevista 20 Minutos)
Aquí es donde entiendo mejor una cosa que Juanjo repite cuando habla del folclore: si no se mueve, se estanca.
La Magallonera lleva décadas demostrando exactamente eso.
Pasó del olivar a las recopilaciones musicales, de allí a las voces de grandes joteras y después a un chico de Magallón que primero la cantó de niño, después la llevó a un programa de televisión y finalmente la metió en un álbum producido por Marcel Bagés y David Soler.
Y sigue siendo La Magallonera. No parece que nadie la haya traicionado por tocarla.
La han mantenido viva precisamente porque La Magallonera ha sabido salir del campo al escenario.
He de subir al Moncayo: una montaña que lleva décadas escuchando canciones
Con He de subir al Moncayo tuve otra sorpresa porque aquí sí podemos poner un nombre detrás.
La jota fue compuesta por Francisco de Val para el tenor burgalés Miguel de Alonso. Años después, el propio Francisco de Val la incorporó al comienzo de Llevo dos banderas, canción creada para Manolo Escobar e incluida en 1972 en Por los caminos de España. También pasó después por voces de la jota como Saturnino Domínguez y Fernando Checa.
Antes de llegar a Juanjo ya había hecho un viaje bastante extraño y maravilloso.
Pero a mí lo que más me interesa no es solo quién la cantó antes. Es dónde la coloca Juanjo ahora.
En Tan mayor y tan niño, He de subir al Moncayo aparece junto a Moncayo, su propia canción.
Y esto me parece precioso porque no necesita ninguna explicación intelectual. Está ahí clara como la voz de Bona y transparente como se sabe leer su puesta en escena.
Hay una canción escrita décadas atrás mirando al Moncayo y luego aparece un chico nacido en 2003 que vuelve a mirar la misma montaña y escribe otra. Un chico que une pasado y futuro la maestría de quien no necesita ser performativo para ser transgresor. Una silla, una luz y un micrófono. Sin más attrezzo. Solo la voz.
Y creo que ahí entiendo mejor la manera en la que Juanjo trabaja el folclore: no parece interesado en modernizarlo para corregirlo, como si lo anterior necesitara ayuda. Lo pone al lado de lo que él hace. Dialogan y se entienden. No hay competiciones.
Que se divierta y no llore: terapia emocional antes de que supiéramos llamarla así
Esta me hace bastante gracia porque tenemos una tendencia estupenda a creer que la generación actual ha inventado absolutamente todo lo relacionado con las emociones.
Ahora hablamos de responsabilidad afectiva, de saber marcharse, de no perseguir a quien no nos quiere, de poner límites y de proteger la autoestima.
Y resulta que el repertorio tradicional aragonés ya llevaba bastante tiempo diciendo algo bastante parecido.
El Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés conserva una interpretación de Que se divierta y no llore realizada por Viki Gayán en Sabiñánigo en 1985, dentro de un festival del Grupo Roldán del Altoaragón. La clasifica como música tradicional y remite además a recopilaciones históricas de coplas y estudios sobre la jota aragonesa.
La idea de la copla es sencilla: alguien no te ha querido y, por mucho que duela, no merece la pena entregarle también todo lo que viene después.
Y es un buen consejo. La verdad.
Seguramente hoy aparecería escrito sobre un fondo crema con una tipografía preciosa y miles de compartidos en Instagram.
Pero ya estaba en una jota. Una jota aragonesa.
Y eso me gusta porque rompe también esa imagen reducida del folclore como un repertorio que solo habla de pueblos, vírgenes, montañas o patria.
La gente de antes también sufría por amor.
También se cansaba de sufrir.
Y también necesitaba decirle al corazón que hiciera el favor de espabilar y tirar hacia adelante. Si no me valoras, ahí te quedas.
Su voz entra aquí en una canción que no necesita ninguna actualización temática para seguir teniendo sentido. Vigente como lo es el autocuidado y el respeto a uno mismo.
Despierta Aragón, despierta: querer una tierra no siempre es hablarle bonito
Con Despierta Aragón, despierta hay algo que para mí también forma parte de respetar el folclore: admitir que no siempre vamos a encontrar una partida de nacimiento perfecta.
No he encontrado una fuente solvente que permita atribuir con seguridad la jota que canta Juanjo a un autor concreto.
En este caso me interesa especialmente el propio título.
Despierta Aragón, despierta.
No es una canción que se limite a decir que Aragón es precioso.
No contempla una montaña desde lejos ni describe un paisaje con nostalgia.
Le habla directamente a la tierra y le pide que reaccione. Se lo exige.
Y así lo escenifica Juanjo Bona en sus conciertos. Baja y al público que le increpa a la cara para que reaccione.
Esta jota tiene otra energía. No acaricia solamente. También sacude. Juanjo ahora lucha contra la España vaciada, que sufre su propia comarca.
Cuando Juanjo la canta en sus conciertos, después de haber construido buena parte de su identidad artística alrededor de Magallón y Aragón, adquiere además otra lectura.
No está enseñando una postal. Está cantando a un territorio vivo, con memoria pero también con futuro.
Y eso encaja mucho mejor con él que una visión puramente nostálgica. Siempre adelante. Las raíces no son carga, son motor.
El folclore no llegó hasta Juanjo intacto. Por suerte.
Después de buscar la historia de estas cuatro canciones me queda una idea bastante distinta de la que tenía al empezar.
Siempre utilizamos palabras como conservar, preservar o proteger cuando hablamos de tradición, y tienen todo el sentido. Pero pueden engañarnos un poco.
Porque parece que el objetivo fuera recibir una canción exactamente como nació y conseguir que nadie la toque demasiado durante otros cien años.
Y estas cuatro piezas demuestran justamente lo contrario.
La Magallonera cambió de lugar y de forma hasta terminar en un disco de 2025.
He de subir al Moncayo nació para Miguel de Alonso, pasó por Manolo Escobar, fue cantada por joteros y ahora convive con Moncayo dentro de un concierto de Juanjo.
Que se divierta y no llore ha sobrevivido pasando de unas voces a otras sin que siquiera podamos colocar el nombre de un autor delante.
Y Despierta Aragón, despierta sigue caminando con una biografía que todavía tiene huecos, adquiriendo el presente un significado distinto.
No llegaron intactas y por eso llegaron vivas. Y creo que ahí está la diferencia.
Juanjo ha dicho que cuando componía Recardelino muchas melodías tradicionales aparecían constantemente en su cabeza. En la introducción del disco utilizó incluso melodías relacionadas con La Magallonera, y ha explicado que necesitaba conocer bien su propia tradición para poder llevarla a otro sitio sin convertirla en decorado. (MondoSonoro)
Aquí la jota está dentro de la música antes de que la veamos.
Y quizá por eso funciona.
Juanjo no descubrió estas canciones cuando decidió construir una carrera musical alrededor de sus raíces.
Algunas estaban mucho antes. Las había escuchado. Las había aprendido. Las había cantado. Las había mamado.
Formaban parte de ese ruido de fondo de la infancia que uno no entiende que es importante hasta que se marcha lo suficientemente lejos para poder escucharlo mejor. Pongamos que hablo de Madrid.
Ahora las canta delante de públicos donde seguramente hay personas que nunca habían oído La Magallonera, que no sabían quién era Francisco de Val y que quizá buscan por primera vez en Google dónde está el Moncayo después de salir de un concierto.
Y entonces ocurre algo bastante simple.
Una canción que alguien cantaba trabajando entre olivos vuelve a encontrar a alguien que todavía quiere escucharla. Esta vez en silencio frente a una voz que resuena en un pasado que hasta ahora no habías sabido abrazar.
Bitácora
FICHAS TÉCNICAS DE LAS CANCIONES
La Magallonera
Del olivar de Magallón al repertorio de Juanjo Bona
Otros títulos: Pulida magallonera y La olivera.
Origen: Magallón, Zaragoza.
Género: canto de trabajo incorporado al repertorio de jota.
Autoría histórica: tradicional, sin autor individual identificado.
En la discografía de Juanjo: Recardelino (2025), pista 10, duración de 2:10.
Origen e historia
La Magallonera nació vinculada a la recogida de aceitunas en Magallón. Su interpretación acompañaba el trabajo: un solista cantaba desde el olivo mientras lo vareaba y los demás recolectores respondían al final de las frases. Esta práctica está descrita en el Fondo de Música Tradicional del CSIC, que conserva la pieza con el título La olivera.
El organista Ramón Salvador Morales recogió el canto y su hijo, Ramón Salvador Castro, lo transcribió y preparó versiones para orfeón y orquesta. Ángel Mingote lo incorporó a su Cancionero musical de la provincia de Zaragoza, publicado en 1950.
Letras y transmisión
La melodía se ha interpretado con diferentes coplas. La religiosa se dirige a una magallonera para que interceda ante el Santo Cristo. En su último verso conviven la referencia a la olivera y la alusión al Libera, responsorio que se cantaba por los difuntos.
La hipótesis de que «olivera» procediera de una transformación de «Libera» se atribuye a Antonio Beltrán y figura en una publicación de la Institución Fernando el Católico de 2008. Juanjo canta siguiendo esta interpretación, anterior a él; no es una letra creada por el artista.
También existe una copla sobre la siega, interpretada por Imperio Argentina en Nobleza baturra. José Luis Melero identifica su autor como Alberto Casañal y sitúa su publicación en 1912.
Intérpretes y adaptaciones
Imperio Argentina contribuyó a su difusión cinematográfica. Otra interpretación histórica es la de María Pilar de las Heras, grabada por Alan Lomax en Zaragoza el 12 de octubre de 1952.
Juanjo Bona la incorpora a Recardelino con producción de Marcel Bagés y David Soler. Su presencia en el disco y en la gira conecta su repertorio contemporáneo con una canción estrechamente ligada a su localidad.
Fuentes: Fondo de Música Tradicional del CSIC: La olivera · Grabación de María Pilar de las Heras · Institución Fernando el Católico, página 241 · José Luis Melero: Unas notas sobre La magallonera.
Despierta Aragón, despierta
Una llamada colectiva desde la jota
Título abreviado: Despierta Aragón.
Ámbito cultural: repertorio de jota aragonesa.
Género: jota cantada de carácter exhortativo y reivindicativo.
Autoría: no identificada en la documentación consultada.
Fecha de composición: no determinada.
En el repertorio de Juanjo: gira Tan Mayor y Tan Niño.
Historia y significado
Despierta Aragón, despierta convierte el canto en una llamada a la tierra y a quienes la habitan. Su mensaje de despertar colectivo explica su presencia tanto en recitales de jota como en encuentros de carácter reivindicativo.
La canción circulaba antes de su incorporación al repertorio de Juanjo Bona. El libro La jota en el Jiloca. Cincuenta joteros por el valle recoge una interpretación de Amparo Recio en Monreal del Campo, dentro de una velada con alumnos, profesores y músicos de la escuela de jota.
La documentación localizada acredita esa trayectoria, aunque no permite establecer quién escribió la letra, quién compuso la melodía ni cuándo se estrenó.
Intérpretes y grabaciones
La Ribera Canta incluyó la pieza en su álbum homónimo, publicado por Etxe-Ondo en 2007, con una duración de 1:40.
Antonio García Cabrero también la grabó en Antonio canta a Colungo y al Somontano, presentado en 2018. Este trabajo contó con la dirección musical de Fernando Casaus Alcubierre y el acompañamiento de la rondalla Compañía Artística Osca.
En la gira de Juanjo Bona
Juanjo la incorporó a la segunda parte de Tan Mayor y Tan Niño, dando continuidad a un repertorio anterior a su carrera. También la interpretó en el encendido navideño de Zaragoza de noviembre de 2025.
Dentro de sus conciertos, la pieza ofrece un espacio para la afirmación de sus raíces aragonesas y para el protagonismo de la voz jotera.
Fuentes: La jota en el Jiloca. Cincuenta joteros por el valle · Grabación de La Ribera Canta · Presentación del disco de Antonio García Cabrero.
Que se divierta y no llore
Una copla de consuelo frente al desamor
Género: jota cantada; canción profana de tradición popular.
Autoría: no identificada en las fuentes consultadas.
Fecha de composición: desconocida.
Tema: desamor, consuelo y esperanza.
Testimonio de archivo: interpretación de Viki Gayán en Sabiñánigo, fechada el 1 de julio de 1985.
En el repertorio de Juanjo: gira Tan Mayor y Tan Niño.
Historia y contenido
Que se divierta y no llore expresa una respuesta al rechazo amoroso: quien canta anima a su propio corazón a recuperar la alegría y confiar en que encontrará otro amor.
El Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés conserva una interpretación de Viki Gayán en un festival del Grupo Roldán del Altoaragón. La fecha de 1985 corresponde a ese testimonio documental, no al nacimiento de la canción.
La copla también aparece en los cuadernos personales del jotero Ángel Galé Beltrán, digitalizados por la asociación cultural El Patiaz. Su inclusión documenta la circulación del texto entre los intérpretes, sin establecer una autoría.
Forma musical e intérpretes
El texto se articula como una copla de cuatro versos. Al cantarlo, la repetición de algunos de ellos amplía su desarrollo y refuerza el mensaje de consuelo.
Entre las interpretaciones documentadas figuran las de Carmen Cortés, acompañada de rondalla, y Beatriz Bernad. Esta última la incluyó en Las Pilares, publicado en 2015, un disco dedicado a las cantadoras tradicionales de jota. Su versión ocupa la pista 11 y dura 2:02.
La adaptación de Juanjo Bona
Juanjo lleva esta copla al escenario de Tan Mayor y Tan Niño. La crónica del Universal Music Festival de 2025 publicada en su web oficial destaca un acompañamiento de teclados de sonoridad solemne.
La adaptación mantiene el mensaje de la copla dentro de una presentación instrumental contemporánea, con la voz como principal vehículo de expresión.
Fuentes: SIPCA: Que se divierta y no llore · Cuadernos de Ángel Galé Beltrán · Beatriz Bernad: Las Pilares · Crónica del concierto de Juanjo Bona.
He de subir al Moncayo
La jota de Francisco de Val que llega al escenario de Juanjo Bona
Otros títulos documentados: El Moncayo y Yo he de subir al Moncayo.
Autor: Francisco García de Val, conocido como Francisco de Val.
Género: jota de autor concebida para voz de tenor.
Destinatario original: Miguel de Alonso.
Cronología: anterior a su incorporación a Llevo dos banderas en 1972.
En el repertorio de Juanjo: gira Tan Mayor y Tan Niño.
Origen y autoría
He de subir al Moncayo es una composición de Francisco de Val. Según la monografía Francisco de Val. Vida, poesía y música, editada por la Diputación de Zaragoza, el compositor la escribió para el tenor Miguel de Alonso, a quien había prometido una jota de especial brillantez vocal.
Su letra presenta la ascensión al Moncayo como un desafío hacia las alturas, con imágenes del cielo y de las águilas que refuerzan su carácter elevado y aspiracional.
De Miguel de Alonso a Manolo Escobar
En 1972, Francisco de Val incorporó la jota al comienzo de Llevo dos banderas, canción grabada por Manolo Escobar para el disco Por los caminos de España. Esta utilización amplió su difusión, aunque la obra había sido concebida para Miguel de Alonso.
La monografía también documenta interpretaciones de Saturnino Domínguez y Fernando Checa. La versión de Checa forma parte del CD que acompaña al libro.
Otras interpretaciones
Teresa Pomar incluyó la pieza en un disco con depósito legal de 2004. Josu Hernández Asurmendi la grabó con el título Yo he de subir al Moncayo en Aupa la Jota Navarra, publicado en 2012.
Estas interpretaciones muestran su continuidad en el repertorio jotero y su circulación entre distintas voces y generaciones.
En la gira de Juanjo Bona
En los repertorios publicados de la segunda parte de Tan Mayor y Tan Niño, Juanjo interpreta esta jota antes de Moncayo, su canción de Recardelino.
La secuencia pone en relación dos obras diferentes que comparten un mismo paisaje: la composición de Francisco de Val y la canción contemporánea de Juanjo. El Moncayo funciona así como vínculo entre el repertorio heredado y su propia creación.
Fuentes: Francisco de Val. Vida, poesía y música, páginas 69–70 y 102 · La jota en el Jiloca · Grabación de Josu Hernández Asurmendi · Repertorios de conciertos de Juanjo Bona.
